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Vino
y salud
El consumo moderado de vino y su efecto beneficioso en la salud
es una frase posiblemente muy repetida, ya que está avalada
por los múltiples estudios realizados por los más prestigiosos
médicos y expertos nutricionistas internacionales.
En términos más científicos el vino posee ciertos
componentes, que actúan sobre los lípidos plasmáticos
(básicamente el colesterol, HDL), las plaquetas o la coagulación
sanguínea en la protección cardiovascular.
Cada
día existen más evidencias que corroboran los estudios
anteriores y se da un paso más. Se puede afirmar que el consumo
moderado de vino ya no sólo es beneficioso para prevenir enfermedades
de tipo coronario sino de tipo cancerígeno, diabetes o, incluso,
de Alzheimer. Lo más importante se centra en el consumo moderado de vino y una dieta equilibrada, sea en forma de vino tinto o blanco (30 gramos de alcohol por día o su equivalente habitual en volumen), es aconsejable siempre que no existan contradicciones de ningún tipo para ello.
La seguridad en el consumo del vino tuvo su primera demostración
en Francia, en el año 1992, gracias al estudio de Serge Rénaud,
"La paradoxe française". Bajo este título
se pone de manifiesto, con ejemplos, como un país con riesgo
cardiovascular similar al de otros países desarrollados tiene
una incidencia de enfermedades cardiovasculares inferior a ellos.
El profesor Renaud llegó a la conclusión que el consumo
moderado de vino reduce en un 20% el riesgo de cáncer, infarto
de miocardio o accidentes vasculares cerebrales después de
realizar un largo estudio durante 20 años, analizando la evolución
de la salud de 34.000 personas con edades entre 40 y 60 años.
"La paradoja francesa" y "el resveratrol" han
abierto las puertas a nuevas investigaciones; Pero no se puede olvidar
que las bondades del vino ya las prescribió Hipócrates,
padre de la medicina moderna, quien afirmaba que "el vino es
cosa admirablemente apropiada al hombre, tanto en el estado de salud
como en el de enfermedad, si se le administra oportunamente y con
justa medida, según la constitución individual".
No nos hemos de sentir culpables por acompañar nuestras comidas
con vino. Hablamos siempre de un consumo moderado. Es un elemento
más de nuestra tradicional dieta, de nuestra alimentación.
Hemos de enseñar a los jóvenes a saber apreciar este
producto de la tierra y despertar los sentidos que la gastronomía
nos puede aportar. Saber beber se convierte en un placer más
de la vida.
Para más información consulta la web de la Fundación
para la Investigación del Vino y Nutrición |
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